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“Desde el bebé, mi pareja y yo discutimos mucho.”

“Desde el bebé, mi pareja y yo discutimos mucho.”

La convivencia de pareja es difícil de por si y la llegada de un bebé supone muchos cambios para todos. Si es nuestro primer bebé además supone una adaptación de todos. Y es normal que veamos cosas distintas.

Como cualquier cambio supone tensión ya que como comentamos aquí, al principio nos cuesta entender a nuestro bebé. Saber atenderle bien, saber que le pasa, etc. Eso sumado al cansancio, el hecho de que somos distintos y que vemos las cosas de diferente manera, puede hacer que discutamos mucho con nuestra pareja.

Los sentimientos y la actitud de la madre especialmente después tener al bebé suele ser generalmente de protección, de mucho cuidado y de extrema vigilancia. Por el contrario, los padres suelen ser más lanzados, sencillos. Muy en la línea de su papel biológico/ tradicional de lanzar a los hijos al mundo, de animarles a salir, probar, experimentar.

Todas estas cosas son positivas y buenas. Tanto las que aporta la madre como el padre. Debemos por tanto, valorar lo que aporta el otro. Hablando mucho para poder encontrar un punto medio entre esas dos posturas.

Otra temática que puede generar discusión es el reparto de las tareas de cara al bebé. Tradicionalmente y si no me equivoco sigue siendo mayoritariamente así, la madre se ocupa de muchas cosas más que tienen que ver con el cuidado del bebé.

Si nos pasa eso, debemos en primer lugar no frustrarnos. Ni gritar. Ni enfadarnos. Las mamis tenemos siempre un ojo puesto en nuestro bebé recién nacido y una actitud de ayudarle, cuidarle y protegerle 24/7. Sin quejas. Rápido. Aquí y ahora.

El padre puede y si tiene buen carácter y corazón quiere hacer cosas para ayudar pero muchas veces no sabe. No sabe cómo, el qué, ni cuándo hace falta.

¿Qué podemos hacer entonces?

Por ello, lo que podemos hacer es lo siguiente:

  1. Entender que somos diferentes y que estamos muy cansados.
  2. Pensar alguna tarea en la que nos gustaría recibir ayuda y que pueda hacer el padre (bañar, cambiar pañal…).
  3. Hablarlo con él para que sea consciente.
  4. Cuando queramos que ayude, comentarlo en ese momento. Pedirlo.

Eso hará que nos sintamos más unidos y como un equipo que trabaja juntos. A pesar de ello, recordar que es importante dedicar tiempo a la pareja y que la llegada de bebé no impide eso.

Solo añade a uno más al plan.