Porque no se debe pegar a los hijos

Hoy comentamos en la web un tema un tanto tabú. Pegar a los hijos. A muchos de vosotros os pasó de niños y quizás eres un padre o madre que alguna vez lo ha hecho a sus hijos. Y quizás te preguntas «¿Qué pasa cuando le pego a mi hijo?«, «¿Por qué le pego a mi hijo?» o «¿Está bien pegar a los hijos?«; pues hoy vamos a profundizar sobre esta temática.

Para entender bien todo ello y poder responder si está bien o no. Debemos entender que es el pegar, que implica para nosotros y para nuestros hijos y porque lo hemos hecho, que podemos hacer para rectificar, si hace falta, etc.

¿Por qué hay padres que maltratan a sus hijos?

Muchos padres históricamente y hoy en día recurren a un azote, cachetada o bofetada para que su hijo o hija obedezca y haga lo que queremos. O eso nos decimos.

En realidad muchas veces los padres recurren a la violencia por frustración, para liberar su tensión, por falta de herramientas y por falta de tablas para gestionar la situación de manera distinta. El problema de esto es

¿Por qué no debemos pegar a nuestros hijos?

Hay muchos padres que se preguntan «¿Qué pasa en el cerebro de un niño cuando le pegas?», «¿Cómo afectan los golpes a un niño?», «¿Por qué no se le debe pegar a un niño?», «¿Qué tan grave es pegarle a un niño?» o «¿Qué pasa si los padres les pegan a sus hijos?«

En primer lugar, porque está mal. Es moralmente malo pegar a cualquier persona. Es un ataque a su dignidad, integridad y en el caso de los padres a los hijos es un abuso de fuerza y poder.

En segundo lugar, porque no es educativo. La mayoría de padres pegan por liberar tensión y frustración. No para educar ni por nada que haya hecho su hijo.

La mayoría de padres pegan por su frustración no por algo que haya hecho su hijo.

En tercer lugar, porque es delito. Sí. Correcto. Como no podría ser de otro modo.

Y finalmente, por todas las consecuencias y efectos negativo que tiene para nuestros peques el pegarles:

¿Qué pasa si un padre le pega a su hijo?

Puede parecer que un cachete, bofetada o azote no tiene más importancia y que no va a afectar de ningún modo a nuestro hijo, pero esto no es así.

  1. Genera odio y rencor
    Pegar a nuestros hijos les genera una sensación de separación de nosotros, de abandono y de pérdida. Además que el hecho de sentirse abusados genera rencor y odio hacia nosotros.
  2. Enseña que pueden usar la violencia
    La violencia solo llama a violencia. Y les enseña que al igual que ellos la reciben cuando sus padres se frustran y se enfadan, ellos pueden hacer igual.
  3. No enseña herramientas para gestionar las emociones como la frustración
    Precisamente por la falta de análisis y entendimiento de la emoción detrás de la cachetada, les hace aprender a quedarse en ese plano básico. No analizar ni entender sus emociones.
  4. Daña la personalidad de los niños
    Les baja la autoestima y les hace sentirse no queridos ni comprendidos.

¿Qué podemos hacer para rectificar?

Ahora bien, ¿qué pueden hacer para rectificar?

¿Qué podemos hacer para gestionar la frustración con los hijos?

La mayoría de padres que quieren a sus hijos y han tenido un «calentón», se arrepienten de haber pegado a sus hijos. Se sienten culpables y no quieren hacerlo de nuevo.

La base de todos los problemas se trata no saber gestionar ni canalizar la frustración así que para solucionarlo debemos atacar la raíz de problema: la frustración.

  1. Identifica los momentos en los que pierdes la paciencia
  2. Respira hondo. Cuenta hasta diez.
  3. Intenta mantener y hablar con calma.
  4. Si lo necesitas dile a tu peque: «Papá/mamá necesita irse un momento a respirar hondo y calmarse,, ¿vale? Vuelvo enseguida.»
  5. Vuelve cuando estés más tranquilo y sosegado
  6. Coméntale a tu peque en clave positiva que podría haber hecho mejor. Que te gustaría que hiciera la próxima vez y porque está mal o no tan bien.
  7. Dale un buen abrazo y un buen beso.

Si quieres informarte un poco más y entender más a tus hijos te recomendamos estos libros de aquí.

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